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| Foto robada descaradamente a Felipeno |
Por: Ricardo Salazar
@salazargdl en Twitter
Hoy, por primera vez en los 3 años que tengo yendo, sentí un
embotellamiento en la Vía RecreActiva de Guadalajara. Por primera vez había
tanta, pero tanta gente, que era imposible circular más de tres cuadras sin
meterse a un nudo apretadito de ciclistas, skatos, carreolas, peatones, perros
y patinadores (en patines, no confundir con skatos). Y la verdad me dio gusto.
Gusto porque este es el contraste a lo que pasó el viernes en la ciudad, en
que, según datos oficiales se incendiaron autos en 16 puntos de la Zona
Metropolitana de Guadalajara para evitar o por lo menos entorpecer la captura
de un presunto capo del narco.
Consciente o inconscientemente, la gente que hoy fue a la Vía demostró
que no tiene miedo, que los mecanismos para amedrentar y hacer que todos se
queden en casa y dejen la ciudad libre para incubar y operar actos
delincuenciales no funcionó, no esta vez, no en Guadalajara.
La Vía de hoy fue especial por eso, porque además de un retechingo de
gente, había hechos pintorescos poniendo un saborcito especial, su granito de
arena para eso que se llama hacer ciudad, que los expertos en la materia
afirman es el mejor jarabe para situaciones jodidas como la del viernes.
Ahí estaba un grupo de luchadores regalando abrazos, ahí estaban unos 20
viejitos practicando la risoterapia (levantaban las manos al sol para tomar
energía mientras llenaban sus pulmones y al bajarlas rompían en carcajadas),
ahí estaban cinco chavos disfrazados tomándose fotos con quien quisiera, uno de
ellos, el que más llamaba la atención de cámara (sí, vestido de cámara). Ahí
estaba el chavo de unos 30 años que llevaba a su hijo de meses en la cangurera muy
apretado a su pecho al tiempo que pedaleaba a velocidad moderada en su bici.
Ahí estaba Batman, sin camisa, en patines y con su Xoloscuintle. Y los
personajes de siempre: el abuelito de unos 70 años que con sus patines vintage
–que seguro son los mismos que usaba hace 40 años- se luce dando vueltas como
patinador artístico cada que le agarra un alto; el don de la bici de dos pisos
adornada con banderas de México; el chico de la bici chaparra tuneada bien acá
con todo el cuadro y rayos cromados; los tres adolescentes que le dan juntos a
su carro-bici (una suerte de carrito de golf sin motor) y que siempre se andan
trepando chavitas a pasear… y un montononal de gente que viene cada domingo y
otro montononal que no… los papás, sus hijos que aprenden a andar en bici o que
son súper duchos para andar en patines, los grupitos de skatos, las bolitas de
BMX, las comadritas que se salen en pants a correr (caminar, pues) juntas, los
skatonovios en la patinetota (una parada arriba, mientras el otro le va dando
con la patita izquierda mientras la toma de los hombros y le planta uno que
otro picorete)… en fin, mucha gente haciendo ciudad, sin miedo.
Todo esto contrasta con el Chapultepec vacío que me tocó ver el viernes
por la noche en que la mía era la única bici a las 11 pm circulando por el
camellón en el que suele haber cientos una noche de viernes, ni un solo skato,
muchas patrullas parando gente, bares con poca gente, taquerías cerradas o
semidesiertas. El miedo nos duró poco y eso da gusto, porque habla de una
sociedad que no se amilana, ya no.
Cierto es que esto encuentra su explicación en dos cosas: que el nivel
de violencia aquí sigue siendo ínfimamente bajo comparado con algunas otras
ciudades del país (cruzo los dedos, toco madera, para que así siga) y que en
los ataques del viernes no hubo víctimas civiles (excepto el chofer de un
camión que se negó a bajar de la unidad). Los testimonios de los testigos
afirman que se les cerraron camionetas y que con armas largas los obligaron a
bajar (que susto) pero que se les dijo, esto no es contra ustedes, no es contra
la gente, es contra el gobierno, lo que deja entrever que tenían ordenes
precisas de no afectar a la población, tal vez porque los estrategas del narco
saben que “les afecta su imagen” como pasó con los granadazos del Butter y con
la muerte de dos niñas en la colonia del Fresno. No hay que olvidar, y eso lo
saben ellos, que así como hay un discurso oficial y social que los sataniza,
hay un discurso social (silencioso, pero real) que los arropa e integra porque
“benefician” a comunidades, con obras o apoyos o “empleos” o “negocios” y
porque “aquí viven sus familias” o porque con ellas convivimos todos los días.
Como sea, hoy el miedo no gana, con demostraciones como la Vía RecreActiva de
hoy, queda claro que hay tejido social, ahora lo importante es mantenerlo así,
anudadito, cercano. Momentos como este son ideales para el abrazo social, eso
fue lo de este domingo, un abrazo social. Reconfortante.
Grava
1.- La forma de operar de los quemacamiones abre la pregunta: ¿Está
recuperando la ética el narco? Durante mucho tiempo las víctimas civiles,
familias, niños, inocentes fueron afectadas indistintamente y ahora se cuidaron.
Y una pegunta jodedora: ¿Será que el narco le está poniendo el ejemplo al
gobierno que considera que en “guerras” como esta hay “daños colaterales y ni
modo?
2.- La forma de operar de los quemacamiones vuelve a dejar muy mal
parado al gobierno. Se puede comprar un bote de gasolina (o 25, o 16) y volver
loca a la ciudad por unas horas. ¿Qué se hizo de enero de 2011 (fecha de los
primeros narcobloqueos) a marzo de 2012 para evitarlos? Pésima señal que los
bloqueos de hace más de un año, en intensidad, fueron, según cifras oficiales
del gobernador, mucho menos intensos que los del viernes. Preocupante que hayan
escalado de forma exponencial como preocupante es que comienzan a salir datos
de que los detenidos presentados el viernes son chivos expiatorios. Y vuelve a
quedar en entredicho la política de comunicación de la autoridad estatal, todos
encerradotes sin dar información hasta que pase la crisis, que bonito.
3.- En cuanto a eficacia, hay que reconocer que al usar helicópteros
para trasladar a los detenidos, las autoridades militares se sacaron un diez,
pues con ello burlaron las acciones del narco, que en otras ocasiones lograron
de esta forma evitar detenciones de sus líderes.
FOTO: Robada descaradamente a Felipeno. Espero que no se enoje y me mande multar ahora que sea secretario de Vialidad.
