sábado, 12 de abril de 2014

Ámsterdam Día 6





Parte de Novedades. Amsterdam. Día 6. 

El principio del fin. Amikos. Esto está llegando a su fin, y lo disfruté horrores. Gracias por acompañarme. 

Para terminar les contaré que no todo es miel sobre ojuelas y que en los últimos días he visto con tristeza mensajes sobre el aumento de la criminalidad en Ámsterdam. Hay letreros bastante creativos en los parques que dicen: "¿Quiere perder su celular? Sáquelo aquí". También vi en un mapa que han aumentado los robos callejeros de bolsos y que al igual que nuestros motoladrones parecen operar como banda. En cuanto al robo de bicis, se reporta que sólo el año pasado fueron sustraídas unas 100 mil. Osea que el 10 por ciento del parque vehicular de dos ruedas ha cambiado de dueño e, igualito que allá, hay un mercado negro de bicis calientes, que se recomienda no comprar. Aunque eso sí, debo decir, en justicia, que durante el fin de semana he visto muchos más policías, claro, en Bici. Y los he vusto mucho, literal, porque están reteguapos. Como guapos están los dependientes de los hoteles, los de los cafés, los restaurantes, hombre, hasta los del aseo son una belleza. Claro, hay de todo, pero per capita, para mis standares, hay muchos más guapos. Y no es que yo sea de ojo alegre (que también) sino que Ámsterdam parece ser un concentrador de bellezas, hay, claro, las eslavas, las vikingas, las orientales y medio orientales, las judías, las italianas, las afro, las latinas, las ibéricas, las caucásicas y claro las de los morenazos de fuego. Nunca había visto tanto papito por metro cuadrado. Nunca había visto tal Babel de bellezas. Sorry, París, sorry Nueva York, en esto también te ganó Ámsterdam.













Mijos. En las próximas horas comienzo una odisea de locura. Regreso a Berlín sólo a cambiar de aeropuerto, para tomar el vuelo a América, cuya primera escala es Ámsterdam!, luego Atlanta y de ahí pa GDL. Debió ser así porque si no tomo una de las etapas del vuelo transatlántico como lo compré, se cancela todito. Y no queremos eso.

Ámsterdam es tan chula, que hoy que me voy, volvió el frío. Me regaló, según los locales, los mejores días de sol de lo que va del año




Ámsterdam. Días 2 y 3




Parte de Novedades. Ámsterdam. Días 2 y 3.

Les dije que los holandeses me parecían altísimos y de acuerdo con un almanaque que me prestaron hoy, así es. Son los más altos de Europa y los segundos más altos del mundo. Por eso el tamaño y la forma de sus bicicletotas.
Por cierto morí de la envidia con dos datos más del almanaque. 1.- Hay 1 millón de bicicletas en Ámsterdam y sólo 700 mil habitantes. Y 2.- Hay 15 mil kilómetros de ciclopista, urbana y suburbana en todo Holanda para el disfrute de los amantes del pedaleo, que aquí son la gran mayoría. Y eso da gusto, porque uno se siente uno de ellos.
Además Holanda es la tierra de la libertades, fue la primer nación en Europa en despenalizar la homosexualidad, cuando todos sus vecinos castigaban con cárcel; era 1811 y casi un siglo después dieron posibilidades para la Liberación Homosexual en pleno nazismo en 1945. Fue en 1998 cuando se legalizaron las uniones del mismo sexo y en 2001 se les equiparó con el matrimonio. Desde entonces unas 20 mil parejas han adoptado niños y sobra decir que no se cayó la ciudad, que no ha habido lluvia de fuego ni tampoco hay más heterosexuales convertidos a gays, ni mucho menos riesgo de que no haya más reproducción porque ahora todos anden cogiendo con gente del mismo sexo. No. Es más, a lo mejor por la zona en la que he estado, pero la neta, la neta veo más gays en GDL que los que mi radar rosa ha detectado en la capital de estas libertades.
Hablando de libertades, les cuento que es mentira lo que se difundió en México en el sentido de que los extranjeros no podían ya entrar a los Cofee Shops (lugares para fumar mota). Resulta que sí, la ley se aprobó el año pasado, pero el alcalde de la ciudad decidió no ejercerla, pues consideró que en realidad lo que motivó su aprobación, el dizque el exceso de turismo pacheco, es mentira. Y tiene razón, la mayoría de los Cofee Shops lucen con gente, pero no están a reventar. Y vaya que he visto un montón. Unas tres o cuatro mesas ocupadas si acaso.
Y por cierto, los Cofee Shops son una paradoja, no se permite fumar tabaco dentro, en cambio la mota, sólo se permite fumarla en su interior. En algunos se ofertan variedades provenientes de México como una que dicen que es muy pegadora, la AK47. Orgullo nacionalista, disculpen. Aunque claro la favorita de todos es la que se produce acá y le sigue en el top la de Afganistán y la de Marruecos, aunque los conocedores dicen que la de California no tiene igual.
Por cierto, hoy fue la primera vez que vi a alguien fumando mota en la calle, una Rusa o Armenia, a la que los dependientes de los restaurantes de a los lados, le pidieron que apagara el gallo porque molestaba a sus clientes. Y ésta se puso como energúmena a gritar cosas que por su lenguaje corporal interpreté como: ""Que se jodan! Para qué estoy en un lugar donde se puede comprar mariguana legal si no puedo fumarla donde se me pegue mi rechingada gana?".
Eso es curioso. La Babelandia que es esto. No sólo hay de todo tipo de idiomas que uno alcanza a identificar y los que no, de veras nadita, sino un montón de acentos de los que hablan en mismo idioma, y eso está muy loco. Así como no es lo mismo el español de España, que el de Méjico o el de Argentina, tampoco lo es el inglés de los gringos, que el de los canadienses o el de los british. Pero como si la cosa no fuese suficientemente complicada vienen los acentos con los que uno habla las lenguas que no son sus nativas. Curioso suena el inglés con acento alemán, y curioso e inentendible suena el inglés de los españoles (sory abau dat). Lo mismo deben decir de los mexican courious.
De hecho somos rete identificables. Hoy un dependiente de la tienda me identificó y me contestó en español y al notar mi acento dijo que era de México y me soltó un "Qué onda, gueeeeey. Cómo estás pinche cabrón pendejo?" Y yo o.O!!! Me explicó que ha visto varias muvis y que en todas hablan de weeeii y cabrón (Dieguito y Gael, cuánto daño nos han hecho). Me regreso a lo anterior: En contraparte suena hermoso cómo hablan italiano los espanoletes, ahora mismo escucho a uno y lo amé. Y en cuanto al lenguaje corporal, es curioso como hay pueblos con cero expresión corporal como algunos orientales que más bien son meditabundos expresan con frialdad lo mismo alegría que pena, y otros que todo en ellos es exhaltación, como los italianos o los rusos que todo lo sobreactúan y hablan gritando.
No deja de darme risa esa sensación que uno tiene cuando escucha pláticas en otro idioma. Uno siente que de seguro están hablando de algo importantísimo, hasta que estudia o se familiariza y se da cuenta de que en realidad estaban hablando de la novela o el clima (me pasó con unos holandeses que repetían y repetían "puntanel" y yo pos quién será ese guey o dónde será ese rumbo, Me puse a estudiar y resulta que ni es un alguien, ni un dónde, sino un algo punto ene ele (.nl) la terminación de las páginas de internet locales. Su puntocom, pues.
Por cierto, la Reyna Beatríz y su Hijo el Príncipe Guillermo Alejandro, que tomó el poder el año pasado (y por cierto se armó un escándalo porque se casó con una plebeya argentina), me quieren mucho, y por decreto real le dijeron al frío ushkale de aquí (así en holandés: Ushkale), y ayer y hoy ha habido un sol bien sabroso. Ayer con viento requetefrío que no permitía que uno se quitara ninguna de las tres capas de ropa, ni el gorro, ni las orejeras. Hoy hizo tal cantidad de sol, que debí regresar al hotel a quitarme la ropa térmica y quedarme sólo con una capa de ropita porque me estaba asando. Gracias Reyna, y gracias también al Tlatoani Tonatiuh que tuvo el tino de adelantarme la quincena con todo y retroactivo (mentira, les depositaron a todos, porque la quincena cae el sábado), así que me despido que tengo mucho que comprar.

Ámsterdam. Día 1



Parte de Novedades. Ámsterdam. Día 1. Sólo les puedo decir una cosa. Ámsterdam es una postal el cada esquina. Si perderse en Berlín fue una maravilla en Ámsterdam es dos. Todos los edificios son chiquitos, incluso los grandes corporativos internacionales a las afueras de la ciudad no pasan de los 4 o 6 pisos. En el centro las casas son chiquitas, con espacios muy bien aprovechados, de una apariencia frágil, pero resistente. Dan ternura y llaman a la contradicción porque los holandeses son, en general, de mayores dimensiones que los berlineses, pero sus espacios mucho más peques.
Eso de las dimensiones de los holandeses se nota en el tamaño de las bicis, son grandes y alargadas, de cuadros pesados y fuertes sin nada entre las piernas y casi siempre con una caja, así literalmente una caja de plástico o madera en la parte de enfrente que es multifuncional, pa poner la mochila, el mandado o el perro. Son cajotas. Y sí, hay mucha, mucha bici. Entre otras cosas porque hay zonas en la ciudad a las que es imposible acceder de otra forma. Hay muchas bicis, pero no como exageró El País hace meses como para que se formen embotellamientos o la circulación sea ya imposible. Hay más, per cápita espacial, en algunos tramos de la Vía RecreActiva.
Es curioso como al caminar y que le pasen las bicis a uno rapidito llega una sensación de culpabilidad de estar invadiendo sus espacios. Y es que hay de todo tipo de ciclopista. En las banquetas, en los arroyos vehiculares, en los arroyos del tranvía, en calles peatonales... casi todo es Zona 30, así que la tranquilidad impera, aunque sí, no falta uno que otro campanazo al turista distraído que por tomar fotos invade el carril bici.
Y es que, como ya decía, todo, todo, cada esquina, cada canal, cada edificio, cada galería. cada tienda, cada tranvía, cada gente, cada zona son fotografiables. Nunca me había sentido como japonés mutado en cerdito de la onda uuuuoo! y nunca había disfrutado tanto perderme en una ciudad, porque aunque todo es hermoso, todo es muy similar y enredoso, las calles rectas o avenidas de referencia, son requetereraras aquí. Pese a ello, a que todo es muy similar, cada barrio tiene su propia personalidad. Junto a la ópera, por ejemplo, está una estatua de Spinoza, ese gran filósofo que aforizó las emociones y justo al pasar el puente junto a él comienza una serie de tiendas de diseño que es maravillosa. Lámparas, muebles, accesorios para el hogar, todos únicos, requetecaros y requetebaratos, todos muy codiciables. Y si de diseño hablamos hay varias tiendas de zapatos súper originales, únicos, geniales, hermosamente feos y feamente hermosos, pero la desgracia es que la mayoría son de mujer. Me enamoré de varios.
Otro distrito en el que me perdí es el que supongo yo es el paraíso de los guormeteros, pequenos restarurantes chic de cocina internacional, todos con algo especial en su diseño que se antoja meterse y sentarse en cada uno.  A su lado y ya junto al distrito donde está mi hotel hay uno de galerías tipo Soho en Nueva York donde vemos obra gráfica súper interesante. Por aquí hay mucho restaurante y mucho café. Y ya que menciono los cafés, sí, hay muchos Cofee Shops (expendios para fumar mota) a los que desde hace meses los turistas tenemos vetada la entrada según se informó hace meses. Aún así quien quiera probar la mota, lo hará, y no porque la consiga de forma ilegal, sino porque en las tienditas tipo Oxxo de las esquinas la venden en galletas, paletas, cervezas, refrescos té, dulces y cualquier cantidad de presentaciones, y ahí sí, los turistas tienen vía libre. Y no, las calles no huelen a mariguana, ni tampoco están llenas de gente drogada.


Ámsterdam Días 4 y 5



Parte de novedades. Ámsterdam, días 3 y 4. Amikitos, ehtoy muerto, pero ahí les va la de ahora. Bicis, museos, compras, drogas y sexo. Eso incluye este post, así que sigan leyendo. Ayer, tras escribirles y antes de cumplir el noble propósito de partirle su madre a la quincena, decidí probar la cocina local, así que hice un alto en un restaurant a una cuadra de mi hotel que ofrece cocina Dutch. El menú incluía unas croquetas de camarón, buenas; un excelente pescado a las hierbas de acá, rico, rico; unas salchichas sobre puré con col agria y una salsa que no identifiqué de qué era (sospecho que era curry) y que estaba buenaza, pero lo mejor fue el postre, una especie de mini hotcakes espolvoreados con azúcar glass, riquisísisimos. Para acompañar pedí vino de Holanda, pero la mesera tuvo la amabilidad de decirme que la neta era requetemalo y que mejor pidiera de otro país y como ya quedamos que el alemán es muy bueno, pue ese pedí.
Ya con las baterías cargadas me fui de compras y el primer detalle es que todo Ámsterdam o al menos su centro es zona de shopping, hay marcas de todo el mundo mundial de las caras y de las baras. Y lo mejor de todo es que están una junto a la otra, así que no hay zonas exclusivas. Las tiendas de diseño, están junto a las de zapatos, que están junto a las de perfumes, que están junto a las de souvenirs, que están junto a las de parafernalia yonki y así repetido unas 20 veces. Es neta. Son raras las marcas que tienen sólo una tienda, la mayoría tiene decenas, y lo más loco es que las sucursales están separadas apenas por unas cuadras.
Tras un montón de gustitos, me aproximé al distrito rojo, ese famoso por sus meretrices en vitrina (como se aburren las pobres) y ahí descubrí que les mentí: Las calles sí huelen a mota y nomás de caminar por ahí, uno se hornea bien sabroso. Y esque la zona de la estación central es un gentillal de gente. Ni en la peregrinación de la virgen de Zapopan había yo visto tanta gente. Van, vienen, fuman mota, van, vienen, fuman y así hasta el infinito. Y aquí los Cofee Shops sí están a reventar, aunque en justicia hay que decir que no son los únicos. TODO está a reventar, los cafés, los restaurantes, las postrerías... Todo! Bueno, ya quedamos que menos algunas vitrinas donde vi algunos bostezos de las putas que están cansadas de estar paradas, que todos les tomen fotos y que sean muy pocos los que les paguen los 50 euros que cobran. Por cierto, además de las vitrinitas, hay puteros bien grandes que ofrecen sexo con 3 en vivo (sólo entre ellas, y así) debo decir que aquí ya el que bostezaba era yo. Así que me metí a una tienda de parafernalia yonki y les cuento que es literalmente una locura. Venden de todo. Todo tipo de pipas, de todos los materiales y de todas partes del mundo y para fumarlo todo: mota, hash, opio, ice, crack y todo lo que se imaginen. Venden también todo tipo de plantas y sustancias naturales que te ponen loco, desde Damiana, Ayahuasca y Peyote, hasta Mosca Española y LSD. Todo eso es legal porque es natural (quesque) por eso no venden drogas químicas como Xtasis, Coca o Cristal. A quién las pide, le preguntan qué efecto busca y le ofrecen alguna plantita de algún rincón del mundo que emula el efecto. Y de mota, todo. Paletas de mota y hashis, galletas, pasteles, brownies y semillas de muchas variedades. De ahí son las fotos del peyote, la aspiradora y las paletas malas para los niños, pero buenas pa la mamá, que les subí ayer. La caminata agotó, y me vine a dormir.
Hoy me levanté tempra para irme de museos. Era el plan, pero uno me atrapó: el Stedelijk, que es el de arte moderno de Ámsterdam. Y es que tiene una colección envidiable: Van Goghs, Warhols, Einsesteines, Piccassos, Chagalles y wow, un Diego Rivera cubista, y junto a un Picasso, ahí nomas. Cuando pasé junto a los Kandisnskys no pude evitar cantar La Cumbiera Intelectual, ja, ja. El edificio es rete interesante. Por fuera parece bien modernisimo, pero por dentro tiene áreas que lo sitúan a uno en un edificio clásico.
Me tocó la suerte de que había una expo con lo más destacado del diseño industrial, así que vi unas sillas, vajillas, lámparas, sillones, vasijas, teles, radios, tocadiscos y más, de pocamadre (me recordó a la parte dedicada al diseño del MoMA de Nueva York). Además había dos excelentes expos. Una de Marcel Wanders, diseñador de por acá, que hizo de todo: tapetes, sillas, salas, lámparas, platos, mesas, coches y mucho más. Me llamo la atención una lamparota tipo de mesa, que era tres veces de mi tamaño y un auto convertible forrado con lentejuela que me recordó al Vochol, obvio.
De él (Wanders) es el pito en el plato y la silla negra enojada, que les subí hace rato. Además estaba una expo increíble de joyería de Gijs and Emmy, quienes revolucionaron y transgredieron la industria a finales de los 70s, con gargantillas que parecían rebanar el cuello o aretes que cubrían todas las orejas. Una locura, una genial locura.
Tras esa gran experiencia en el museo decidí hacer algo, que en realidad era a lo que venía: andar en bici. Hasta hoy disfrutaba tanto caminar y que los ciclistas me pasaran de lado, que había olvidado treparme a pedalear y por fin lo hice. Fue una experiencia muy grata porque además el clima se puso mejor: mucho sol y calorcito rico, así que lo que hace tres días eran 3 capas de ropa, más el abrigo, hoy solo fue una, y delgada. Uno ve y siente maravillas al andar en bici en Ámsterdam, en el pedaleo uno siente las brisas del río, los olores de la gente y deambula por paisajes paradisiacos. Para no dejarlos con el antojo, tomé un video la vuelta ciclista. Se los subo el martes.


----

Para que vean y disfruten el paseo en bici por Ámsterdam. Denle click aquí


https://www.youtube.com/watch?v=BK8EUSu6VV4#aid=P-_isOFh32o