sábado, 12 de abril de 2014

Ámsterdam Días 4 y 5



Parte de novedades. Ámsterdam, días 3 y 4. Amikitos, ehtoy muerto, pero ahí les va la de ahora. Bicis, museos, compras, drogas y sexo. Eso incluye este post, así que sigan leyendo. Ayer, tras escribirles y antes de cumplir el noble propósito de partirle su madre a la quincena, decidí probar la cocina local, así que hice un alto en un restaurant a una cuadra de mi hotel que ofrece cocina Dutch. El menú incluía unas croquetas de camarón, buenas; un excelente pescado a las hierbas de acá, rico, rico; unas salchichas sobre puré con col agria y una salsa que no identifiqué de qué era (sospecho que era curry) y que estaba buenaza, pero lo mejor fue el postre, una especie de mini hotcakes espolvoreados con azúcar glass, riquisísisimos. Para acompañar pedí vino de Holanda, pero la mesera tuvo la amabilidad de decirme que la neta era requetemalo y que mejor pidiera de otro país y como ya quedamos que el alemán es muy bueno, pue ese pedí.
Ya con las baterías cargadas me fui de compras y el primer detalle es que todo Ámsterdam o al menos su centro es zona de shopping, hay marcas de todo el mundo mundial de las caras y de las baras. Y lo mejor de todo es que están una junto a la otra, así que no hay zonas exclusivas. Las tiendas de diseño, están junto a las de zapatos, que están junto a las de perfumes, que están junto a las de souvenirs, que están junto a las de parafernalia yonki y así repetido unas 20 veces. Es neta. Son raras las marcas que tienen sólo una tienda, la mayoría tiene decenas, y lo más loco es que las sucursales están separadas apenas por unas cuadras.
Tras un montón de gustitos, me aproximé al distrito rojo, ese famoso por sus meretrices en vitrina (como se aburren las pobres) y ahí descubrí que les mentí: Las calles sí huelen a mota y nomás de caminar por ahí, uno se hornea bien sabroso. Y esque la zona de la estación central es un gentillal de gente. Ni en la peregrinación de la virgen de Zapopan había yo visto tanta gente. Van, vienen, fuman mota, van, vienen, fuman y así hasta el infinito. Y aquí los Cofee Shops sí están a reventar, aunque en justicia hay que decir que no son los únicos. TODO está a reventar, los cafés, los restaurantes, las postrerías... Todo! Bueno, ya quedamos que menos algunas vitrinas donde vi algunos bostezos de las putas que están cansadas de estar paradas, que todos les tomen fotos y que sean muy pocos los que les paguen los 50 euros que cobran. Por cierto, además de las vitrinitas, hay puteros bien grandes que ofrecen sexo con 3 en vivo (sólo entre ellas, y así) debo decir que aquí ya el que bostezaba era yo. Así que me metí a una tienda de parafernalia yonki y les cuento que es literalmente una locura. Venden de todo. Todo tipo de pipas, de todos los materiales y de todas partes del mundo y para fumarlo todo: mota, hash, opio, ice, crack y todo lo que se imaginen. Venden también todo tipo de plantas y sustancias naturales que te ponen loco, desde Damiana, Ayahuasca y Peyote, hasta Mosca Española y LSD. Todo eso es legal porque es natural (quesque) por eso no venden drogas químicas como Xtasis, Coca o Cristal. A quién las pide, le preguntan qué efecto busca y le ofrecen alguna plantita de algún rincón del mundo que emula el efecto. Y de mota, todo. Paletas de mota y hashis, galletas, pasteles, brownies y semillas de muchas variedades. De ahí son las fotos del peyote, la aspiradora y las paletas malas para los niños, pero buenas pa la mamá, que les subí ayer. La caminata agotó, y me vine a dormir.
Hoy me levanté tempra para irme de museos. Era el plan, pero uno me atrapó: el Stedelijk, que es el de arte moderno de Ámsterdam. Y es que tiene una colección envidiable: Van Goghs, Warhols, Einsesteines, Piccassos, Chagalles y wow, un Diego Rivera cubista, y junto a un Picasso, ahí nomas. Cuando pasé junto a los Kandisnskys no pude evitar cantar La Cumbiera Intelectual, ja, ja. El edificio es rete interesante. Por fuera parece bien modernisimo, pero por dentro tiene áreas que lo sitúan a uno en un edificio clásico.
Me tocó la suerte de que había una expo con lo más destacado del diseño industrial, así que vi unas sillas, vajillas, lámparas, sillones, vasijas, teles, radios, tocadiscos y más, de pocamadre (me recordó a la parte dedicada al diseño del MoMA de Nueva York). Además había dos excelentes expos. Una de Marcel Wanders, diseñador de por acá, que hizo de todo: tapetes, sillas, salas, lámparas, platos, mesas, coches y mucho más. Me llamo la atención una lamparota tipo de mesa, que era tres veces de mi tamaño y un auto convertible forrado con lentejuela que me recordó al Vochol, obvio.
De él (Wanders) es el pito en el plato y la silla negra enojada, que les subí hace rato. Además estaba una expo increíble de joyería de Gijs and Emmy, quienes revolucionaron y transgredieron la industria a finales de los 70s, con gargantillas que parecían rebanar el cuello o aretes que cubrían todas las orejas. Una locura, una genial locura.
Tras esa gran experiencia en el museo decidí hacer algo, que en realidad era a lo que venía: andar en bici. Hasta hoy disfrutaba tanto caminar y que los ciclistas me pasaran de lado, que había olvidado treparme a pedalear y por fin lo hice. Fue una experiencia muy grata porque además el clima se puso mejor: mucho sol y calorcito rico, así que lo que hace tres días eran 3 capas de ropa, más el abrigo, hoy solo fue una, y delgada. Uno ve y siente maravillas al andar en bici en Ámsterdam, en el pedaleo uno siente las brisas del río, los olores de la gente y deambula por paisajes paradisiacos. Para no dejarlos con el antojo, tomé un video la vuelta ciclista. Se los subo el martes.


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Para que vean y disfruten el paseo en bici por Ámsterdam. Denle click aquí


https://www.youtube.com/watch?v=BK8EUSu6VV4#aid=P-_isOFh32o


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