domingo, 2 de diciembre de 2012

Peña Nieto y la FIL



Ricardo Salazar

Ayer, al tomar protesta Enrique Peña Nieto como presidente, volvieron a la memoria los dos momentos más difíciles de la campaña. Cuando en la FIL pasada no recordó los tres libros que lo habían marcado y cuando enfrentó la protesta de un grupo de jóvenes en una universidad privada.
A raíz del mal manejo de crisis en la Universidad Iberoamericana cobró vida el movimiento que lo ha mantenido más acotado que sus opositores políticos formales. Y ayer, miembros de ese movimiento, o quienes dijeron serlo, protagonizaron una jornada violenta en el DF que fue respondida con violencia también.
A raíz del mal manejo de crisis en la FIL, Peña Nieto se convirtió en el hazmerreír de muchos, aunque es justo reconocer que tras la ingenuidad y falta de colmillo que mostró entonces hizo los ajustes necesarios para dar un asalto abismal y convertirse en un hombre como el que vimos ayer: capaz de sembrar esperanza y decir en su cara a los poderes fácticos que va a ir en su contra.
Pues bien, justo para recordar ese gran oso peñanietista de los libros no recordados es que un grupo de cientos de personas que forman parte del movimiento YoSoy132 decidieron marchar con destino a la Expo Guadalajara, sede de la FIL.
Y el resultado fue lamentable, porque en pequeña escala se reprodujo lo sucedido en el DF. Al igual que otras veces, decidieron pasar por Televisa y la sede estatal del PRI, pero a diferencia de otras ocasiones optaron por lanzar piedras a ambos edificios. Con los ánimos calientes marcharon rumbo a Expo, donde ya los esperaban policías antimotines con vallas bloqueando Mariano Otero y apenas se encontraron de frente la violencia se desbordó, hubo agresiones de ambos bandos, con palos, piedras, botellas, toletes, escudos y hasta gas lacrimógeno.
Afortunadamente, como fue a ,media cuadra la cosa no pasó a mayores al grado de afectar a los asistentes de la Feria Internacional del Libro (50 mil en ese momento, según calcularon los directivos) y la mayoría de quienes estaban en la Expo ni cuenta se dieron.
Sin embargo, aunque las cosas no se hayan puesto tan peliagudas como en el DF, vale mencionar que por primera vez una protesta de 132 (presuntos o reales) llega a este nivel en la ciudad. Ojalá los chicos sepan desmarcarse de quienes desde dentro o desde fuera buscan convertirlos en mártires. Y ojala la policía demuestre que sabe velar por los derechos humanos. La violencia nunca es justificable, ni consigue nada que no sea sumar antipatías. Nuestra ciudad no está para eso.

** Publicado en el suplemento Filias del Periódico Milenio Jalisco
Foto: EFE

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