martes, 8 de septiembre de 2015

Cachetada a los Derechos Humanos


Por Ricardo Salazar


Les va a sonar extremo, pero así es. Hoy las condiciones están dadas para que en Jalisco se pueda registrar otro caso Ayotzinapa. ¿Por qué? Porque tenemos autoridades que se extralimitan y aplican a su gusto particular la ley, y lo peor, porque tenemos una sociedad que lo justifica y hasta lo celebra y les echa porras.
Eso fue exactamente lo que pasó hace un año en Iguala. Un grupo de jóvenes presuntos delincuentes fueron enfrentados por una autoridad que hizo valer la ley a madrazos y balazos, no, como debería, deteniéndolos y poniéndolos ante un juez, quien, eventualmente habría decidido si sí habían cometido un delito y habría dictado la pena para ello. No. Los policías se abrogaron ese derecho y abusando de su autoridad les dieron su calentadita a esos rijosos que ya los tenían hasta la madre a ellos y, ojo, a LA SOCIEDAD, mucha de la cual sigue justificando lo que pasó porque los hoy desaparecidos eran “unos vándalos”.
Y aquí está la conexión con Jalisco. Este martes se difundió en redes sociales un video en el que se ve a tres dizque agentes del Ministerio Público, que en un interrogatorio a dos adolescentes que presuntamente se habían robado un celular, se los agarran a cachetadas guajoloteras y a madrazos hasta que los dejan sangrando y sin aire. Esa tortura física es acompañada de una tortura psicológica en la que los contraponen y les gritan groserías y amenazas.
Es decir, tenemos a una autoridad que se extralimita y abusa de su poder, porque asume que no va a pasar nada. Y peor. Por la forma en que se comportan en  el video –que además ellos filmaron, los muy pendejos- se nota que para esos agentes eso es “lo normal” y que como no están ante angelitos –Nájera, dixit- pues hay que tratarlos con huevos.
Pero lo más, más, más cabrón, son los comentarios que la gente puso en el video: la gran mayoría celebró que unos “raterillos de poca monta” como esos “lacras” hayan recibido “las cachetadas que sus papás no les han puesto”. Es decir se asume que eran culpables, cuando eso le toca a un juez determinarlo, y peor, se normaliza la práctica de la tortura porque es aplicada a gente que se considera que no tiene derechos y que se merece eso y más porque son delincuentes.

Y no. Tenemos que recordar que no, que los Derechos Humanos son para TODOS por el simple hecho de ser humanos y que merecemos un trato de respeto y la garantía de que si caigo en manos de una autoridad, mi salud y mi vida no corren riesgo. Porque si hoy, sin la certeza de que se trate de delincuentes justificamos eso, no estamos lejos de padecer lo mismo mañana si nosotros somos acusados de algo. Si justificamos la tortura a los otros, al rato no nos quejemos si nos las aplican a nosotros o algún miembro de nuestra familia y que eventualmente se les pase la mano, como sucedió en Guerrero. ¿Queremos eso?

1 comentario:

  1. Definitivamente no podemos aceptar este tipo de prácticas, es evidente que para los responsables es una práctica común lo cual es muy peligroso y da mucho que pensar sobre cómo se "resuelven" los delitos. Nadie estamos libres de que se nos juzgue en algún momento por alguna situación o incidente, y que tal que no seamos los responsables, mereceriamos un trato asi?

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