Por Ricardo Salazar
@salazargdl
Resulta
bien curioso cómo encumbramos figuras en las que ciframos nuestras esperanzas
de cambio y de manera consciente o inconsciente les asignamos el poder súper
sayayín de pintarnos un futuro mejor: sin corrupción, sin compadrazgos, sin
gasto ofensivo y por supuesto con más árboles y pajaritos y arcoíris. Hoy, en
Jalisco, ese líder que nos salvará, nomás de todo, lleva por nombre Pedro
Kumamoto.
Sí, Kuma,
como en su momento Bebeto, Fox, el Peje ó Alfaro representa hoy al caudillo al
que le estamos confiando la misión de salvarnos. Él y sólo él será el que acabe
con la corrupción en el Congreso. Él y sólo él será el que rebane la ofensiva
nómina de cuates que tienen los diputados. Él y sólo él tendrá los huevos para
correr al auditor y exhibir sus corruptelas. Él y sólo él denunciará e
impugnará las cuentas públicas de los corruptos, que los malditirijillos de los
partidos políticos se intercambian como cartitas. Él y sólo él hará que los
puestos directivos en organismos públicos como la Comisión de Derechos Humanos
o el Instituto de Transparencia ya no se repartan con cuotas partidistas o por
recomendación de los poderes fácticos de este estado o a gusto del gobernador.
Y no sólo eso, sino que además él y sólo él logrará que se apruebe el
matrimonio homosexual en Jalisco y él y sólo él nos va a enseñar cómo se hace
política ciudadana y participativa de a de veras. Así lo estamos viendo.
Y lo
vemos como un héroe porque siendo candidato independiente, con condiciones muy
desfavorables para competir, pero sobre todo con muy poca lana, le partió la
madre a los priistas, los panistas y también a los alfaristas. Y está padre que
así sea, pero ya va siendo tiempo de echarnos una muy buena dosis de realidad,
porque la neta, la neta, la neta, la estamos cagando.
La
estamos cagando, porque, primero, estamos esperando a que comience la
legislatura y cifrando las esperanzas en un solo hombre, en lugar de ubicar
desde ya al que será el próximo diputado por nuestro distrito para leerle la
cartilla. Ya estaríamos, como ciudadanos, organizándonos en la colonia o en el
barrio para ponernos de acuerdo sobre qué le vamos a exigir a ese diputado y
para hacer al menos tres o cuatro iniciativas de ley que él, como nuestro representante,
estará obligado a presentar ante el Congreso y a defenderlas en comisiones como
un perro al peso. Ya estaríamos citándolos nosotros a las reuniones vecinales
en donde les dejemos claro que no se las vamos a dejar barata y que cuando
voten algo que no nos guste se los vamos a reclamar y restregar en la cara. Ya
estaríamos buscándolo para exigirle que nos dé su teléfono personal y el mail
donde van a recibir nuestra retroalimentación, quejas, denuncias, y, por qué
no, porras si lo hacen bien, de manera permanente. Son nuestros empleados y un
jefe tiene el número de su subalterno, ¿no?, ¿Por qué no hacer eso con los
legisladores?
Ya
estaríamos buscándolos y encontrándolos para exigirles que desde ya, nos digan
en qué página de internet van a subir lo que ganan, por sueldo o por otros
conceptos como “Casa de Enlace”, “Apoyo Legislativo” y mamadas por el estilo que
se suelen inventar. Ya les estaríamos exigiendo que sus gastos se transparenten
en tiempo real, para que al final no nos salgan con sorpresitas como que
gastaron la lana pública, en tampones o bubulubús y que de eso nos enteremos
sólo si una periodista perspicaz lo detecta y lo publica.
Ya
estaríamos dejando bien clarito que no les vamos a permitir que su partido les
tire línea y que si hacen fechorías como los actuales o los anteriores nos
vamos a ir a plantar al congreso y les vamos a hacer guardia en el lugar a
donde van a comer, en la escuela donde están sus niños, en su gimnasio o en el
antro donde se divierten, para señalarlos permanentemente como lastres hasta
que no les quede de otra que renunciar – la vía más fácil, claro, es la
civilizada Revocación de Mandato, pero como los cabrones no la aprobaron, pues
apliquemos la Ley del Ciudadano Ladilla-.
Los
dipus locales entran en funciones hasta noviembre, así que todavía tenemos 5
semanas para hacer todo esto. Si no lo hacemos, si no nos asumimos cada ciudadano,
como sus auditores, patrones, guías y eventuales verdugos, nos toparemos con
otra legislatura que pasará a la historia como una más que le vio la cara a los
habitantes de Jalisco, que estaban deslumbrados con un caudillo al que otra vez
se lo tragó el pinche sistema ¿Lo vamos a permitir?
GRAVA.-
Hasta
ahora Kumamoto se ha refugiado en una cómoda salida para no tomar postura en
temas polémicos que, asume, le sacan canas verdes a los que votaron por él –el
10 es un distrito tradicionalmente panista, y por lo tanto conservador, se
dice-. Por eso siempre que le preguntan sobre bodas gay o legalización de la
mota sale con que “yo no soy yo, soy un colectivo del que sólo soy el rostro”
–igual que la Santísima Trinidad- , pero no hace nada por crear mecanismos para
consultar en su distrito el tema para tener claro para qué lado masca la iguala
y decirnos ahora sí, cuál es la opinión de los que representa, en lugar de
asumirla*. Haciendo algo así, sí que le pondría la muestra a los políticos
tradicionales. Y eso es algo que debería hacer siempre: antes de votar ir a
consultar a su distrito y cada vez que suba a tribuna dejar claro que vota en
ese sentido, no porque se le antoje, sino porque así se lo ordenó la gente a la
que representa. Eso obligaría a que los demás legisladores vayan más seguido
por su distrito y se vuelvan de verdad lo que dicen ser, pero la neta no son:
“nuestra voz en el Congreso”. Muajá.
*Ya
se sabe que los Derechos Humanos no se consultan, y mucho menos en temas de
igualdad, pero si el señor no se atreve a decir lo que piensa, por lo menos que,
¡por Dior!, tome postura y la respalde en algo real.

No hay comentarios:
Publicar un comentario