El comportamiento de algunos “operadores políticos”
luego del informe de Aristóteles Sandoval, deja claro que ya arrancó la
temporada de canallas 2012.
Las acusaciones de unos y otros nos deben prender los
focos de alerta porque los pintan de cuerpo entero. Hay ejércitos, legiones,
dispuestas a tirar lodo al bando contrario, pero incapaces de cualquier
reflexión autocrítica.
Así lo demuestra la forma en cómo han operado y
querido imponer su verdad, unos y otros, de la golpiza que tuvo lugar frente al
Teatro Diana el día del informe de Aris.
Tan cagantes unos como otros. Equivocados los dos
bandos.
Los priistas señalan con su dedo flamígero que los
manifestantes eran en realidad funcionarios en activo del gobierno del estado y
los panistas usan su dedito con flama para ponerle un sello de represor,
fascista y asesino al alcalde de Guadalajara, que quiere ser gobernador.
Y los dos están fuera de lugar. Si los golpeados son
funcionarios panistas, ¿qué importa? No se recibe a golpes a nadie, a na-die,
aunque sea del partido opositor y venga a provocar. De hecho dan penita ajena,
porque con su simplificación de “los golpeamos porque eran provocadores
panistas”, lo que de verdad exhiben es una falta de tacto político que resulta
preocupante. Si sabían que eran panistas que iban a provocar ¿por qué los
reciben a golpes?, con eso les dieron lo que querían, los convirtieron en
víctimas y les dieron elementos para acusar de represor a Aristóteles. De paso
hacen quedar a su gobierno como un grupo de gorilas sin neuronas que es incapaz
de permitir cualquier crítica.
¿Qué importaba que se metieran vestidos de dinosaurio
al recinto?, ¿Cambiaba en algo, el acto aburrido y protocolario?, ¿Impedirían
que Aris diera su mensaje? No. Si acaso le hubieran puesto la cereza al pastel,
habría sido una mención en todas las notas, le habrían robado poquita cámara, y
ya. Se habría mostrado como alguien tolerante y maduro, algo sumamente
necesario en nuestra democracia pinche. No se habrían convertido en LA NOTA,
como sucedió -¿o qué?, ¿acaso hoy alguien recuerda algo de lo que dijo Aris en
el estrado esa mañana?-
La alerta se prende porque esos que exhiben falta de
oficio político y hacen quedar mal a su jefe, son los mismos que conformarán su
equipo si es que llega a la gubernatura. Dios nos libre.
Pero del otro lado las cosas no están mejor. ¿Qué
pretendían los panistas al manifestarse así?, ¿buscaban señalar algo que hizo o
no hizo el alcalde?, ¿pedían algo particular? No. Se trataba de rascarle los
huevos al tigre, molestar nomás, al estilo Fernández Noroña, en la cámara de
diputados. ¿Pos no se supone que las derechas son los que ponen la muestra en
civilidad y educación?, Pues no, estos panistas, desesperados porque ya ven el
poder perdido, tratan de rescatar, de lo caído, lo que aparezca, utilizando las
peores maniobras que, de tan peores, ya ni la izquierda usa en Jalisco. Se
convirtieron en eso que tanto criticaron en el pasado. Vaya incongruencia.
Desde la ingenuidad y la incongruencia muestran que
están dispuestos a todo con tal de enlodar al que al que, por ahora, va
adelante. Hasta a mentir, porque, que sepamos, Aristóteles no ha matado a
nadie, y aún así lo llaman asesino y con ello incurren en un exceso que podría
configurar el delito de difamación. Con ese comportamiento no dan ganas de que
se queden.
No es con propuestas, programas de gobierno, permeando
una visión distinta como buscan ganar, es atacando, denostando y para ello están
dispuestos a que haya sangre, aunque sea propia. Se asumen como oposición, no
como alternativa. Eso también nos debe prender los focos de alerta.
Lo peor es que, aún cuando el proceso electoral apenas
aranca ya se muestran intolerantes a la verdad ajena. Quieren imponer la suya y
al que les discuta o cuestione o critique tantito lo tachan de vendido al bando
contrario y lo joden. Los dos bandos juegan al “si no estás conmigo, estás
contra mi”, que tanto mal le hace a la vida política y democrática del estado.
Mientras a nivel nacional se habla de alianzas,
reconciliación, coalición, concordia, armonía y amor. Aquí nomás se busca cómo
acentuar las diferencias y el encono. Vaya pena. Pobre Jalisco.
Grava
1.- Como muestra de civilidad ambos bandos deben poner
la muestra. El ayuntamiento tapatío debe identificar y sancionar a los
golpeadores (o a quienes los contrataron) y el gobierno estatal debe
identificar y descontar el día a los provocadores. No hacerlo, es tapar la
válvula de escape al tanque de la política gaseosa en que vivimos.
Ricardo Salazar

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